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domingo, 8 de mayo de 2011

PEDRO INFANTE JOSÉ PEDRO INFANTE CRUZ UN GRAN MITO MEXICANO

Cuando las mujeres de los años cuarenta comenzaban a experimentar desenfrenados deseos de libertad y de vivir nuevas experiencias, desligadas de antiguos tapujos morales, este cantante y actor de Guamúchil, Sinaloa apareció en las radios y pantallas del cine mexicano para inspirar hasta sus fantasías más ocultas.



Dicen que su piel trigueña, su peinado tupe perfecto y su par de ojos negros muy coquetos y alegres con los que lanzaba fogosas y penetrantes miradas a delicadas damas, que con sólo sentir su presencia, se rendían a sus pies.

Su estupenda figura y su chorro de vo
z cuando cantaba al oído de alguna dama en sus películas fue lo que cautivó a millones de mujeres mexicanas y el mundo. Jóvenes, maduras, solteras y casadas acudían al cine a ver cómo con su incansable energía, sencillez, alegría , coquetería y picaresco estilo seducía a sus co-protagonistas en cada una de sus películas.




Pedro Infante se convirtió en la fantasía de todas las féminas que en los difíciles y desenfadados años cuarentas y cincuentas soñaban con dejarse llevar por los aires de libertad que enarbolaban estas gloriosas e ilusa décadas y vivir la aventura más pecaminosa, dejando atrás, de una vez por todas, todo rastro de la estricta moral que había sido impuesta tiempo atrás durante la prejuiciosa era revolucionaria.


Este mexicano, de la época de oro del cine y la indefensas doncellas. Y esto fue lo que cautivó, especialmente, a las mujeres del mundo latino y el mundo, que vieron en Pedro una vía de escape de una realidad repleta de aburridos caballeros y la posibilidad de fantasear un poco con vivir una ardiente pasión, como la contada por esas hermosas imágenes de sus películas y, por qué no, imaginar que su amante platónico atraviesa la pantalla para llevarles serenata al pie de su ventana con su hermosa y timbrada voz llena de matices y con el guiño de sus ojos tiernos y traviesos nos dice cuanto nos ama, y nos roba un beso tal como le sucede en sus películas.





Sus más de 60 películas y 350 canciones producidas por su estilo personal e inigualable paso por la mágica industria del cine y la radio, con el que se catapultó como el primer y más recordado seductor de la pantalla grande del cine nacional mexicano y la mejor voz de la radio hizo de Pedro Infante toda una leyenda.




Para su entierro, no faltaron sus seres más queridos seguidas por cuadras y cuadras de gente que quería ver a su ídolo por última vez antes ser sepultado en la Cd. de México.


Tal era la idolatría de muchos, que en los días posteriores a su muerte provocó un centenar de ataques de histeria, se registraron unos cuantos suicidios de jóvenes en México, Venezuela, Colombia, Argentina y Los Ángeles, que se negaban a aceptar el tan prematuro e inesperado deceso su fetiche romántico, que como todos los mitos de la historia contemporánea, no se salió de la regla y dejó este mundo con los años suficientes como para gozar ante nuestros ojos de la juventud eterna.



Con su fama de icono sexual, creada y fomentada por papeles pensados especialmente para él, en cada uno de los cuales debía explotar al máximo sus dotes como seductor, haciendo gala de los atributos físicos y de los modales que causaban tan devastador efecto en el público femenino, pudo haber tenido a su disposición cuanta mujer hubiese querido, sin mucho esfuerzo; es más, hasta hoy abundan los clubes de fans en su honor.

Tanto es la idolatría que se cuenta que Pedro no murió que se escondió por que quedo desfigurado por el accidente aéreo que sufrió en Mérida, otros dicen que se retiro por la fama, que lo tenia cansado. Señal de que sus seguidores aun lo recuerdan y no soportan que su ídolo dejo este mundo.



Sus tres grandes amores en la vida del actor con las cuales mantuvo inestables relaciones. María Luisa León, Lupita Torrentera e Irma Dorantes.

Con el tiempo, el estupor ante su partida fue sustituido por una veneración que perdura


Hasta hoy. Por algo, su nombre, casi nunca se pronuncia a secas. Para cientos de miles, él es y será siempre "el inmortal Pedro Infante".


Alberto Pérez Nájera
Editor Revista Sabias Que?