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miércoles, 16 de febrero de 2011

INCREIBLE


EN UN DÍA SOLEADO en el monte bajo, una abeja se aproxima a una flor amarilla. Al descender, se guía por las “pistas” marcadas en los petalos.
MÁS ALLÁ, una serpiente de cascabel se dispone a lanzarse sobre un topo u otro roedor pequeño, que ningún ojo humano habría distinguido entre la vegetación. Anochece.

Bajo el suelo de una cocina, una camada de ratoncitos ha sido abandonada por sus madre unos minutos. Sienten frío y la llaman: una cacofonía de ultrasónicos chillidos, que el hombre no oye, hacen que la madre vuelva a la guardia.

En la habitación de al lado, alguien cambia de canal el televisor. Una carpa dorada que nada en su pecera ve cómo un rayo de luz roja atraviesa el cuarto, desde el control remoto hasta el televisor.

Afuera, una polilla se detiene en pleno vuelo y se deja caer al piso, con lo que evita que la atrape un murciélago.

El ser humano no esta equipado para percibir los estímulos que desencadenaron esta reacciones. Por ejemplo, muchos insectos ven la luz ultravioleta.
Las “pistas” que las abejas siguen en las flores son marcas de esta luz, que las guían hacia el néctar.

Por otra parte las serpientes de cascabel perciben la radiación infrarroja, o sea el calor. Forman parte de un grupo de reptiles ofidios, llamados crótalos, que tienen hoyuelos sensores entre los ojos y la nariz con los que localizan presas por el calor que estas despiden.

La carpa dorada, como muchos peces de agua dulce, alcanza a ver la luz del extremo rojo del espectro. Esto se debe a que viven en ríos y riachuelos cuya agua se torna de un color rojo herrumbroso por la presencia de hojas caídas. Sin embargo, no perciben la luz infrarroja, a diferencia de los crótalos.

Un mar de diferencia

El ratón y la polilla, que huyen de los chillidos que emiten los murciélagos para detectar el eco, oyen sonidos ultrasónicos, como los perros que responden a silbatos especiales.

En el otro extremo del espectro sonoro, debajo del alcance del oído humano, los elefantes oyen y se comunican con sonidos de muy baja frecuencia, los infrasonidos.

La diversidad sensorial de los animales les releva aspectos del mundo que el ser humano desconoce por completo.

Readers digest. Sabias usted que. Maravillas de la vida salvaje. Pag. 123

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