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sábado, 5 de febrero de 2011

EL ULTIMO INDIO SALVAJE. El hombre que hablaba un idioma que nadie mas conocía

EN LA MAÑANA del 29 de agosto de 1911 se halló semi desnudo y hambriento a un indio que se resguardaba en el corral de un matadero en Oroville, California. Considerándolo demente, el comisario le encerró en una celda para protegerlo. Ahí, se quedó, aterrado y en cuclillas, miraba fijamente sin comprender, mientras en multitud de curiosos farfullaban tras las rejas en una cacofonía de inglés español y lenguas indias qué el no entendía ni remotamente.
El indio, al que pronto llamaron Ishi, era el último sobreviviente de los Yahi, rama de la tribu Yana, del norte de California.
Esta tribu, en otros tiempos muy numerosas, vivía de la caza, recolección de frutas y pesca, y había sido víctima de una terrible masacre a raíz de la fiebre del oro en las décadas de 1850 y 1860, cuando rancheros y gambusinos inundaron California y exterminaron indios por millares.

Colonia desierta
Se creía que los pocos sobrevivientes de la tribu Yahi habían abandonado tiempo atrás su lengua y forma de vida tradicionales. Pero un grupo de 50 Yahi siguió viviendo con sus costumbres de la edad de piedra en el desierto. Fueron muriendo, hasta que solo quedo Ishi. Al cabo de tres años de total aislamiento, enloqueció de soledad y hambre, se desplazo hasta la civilización del hombre blanco para morir.

Luego de dos días de horrible encierro; recibió a un visitante muy distinto, el profesor Thomas T. Waterman, antropólogo de la universidad de California. Como supo los orígenes de Ishi, Waterman llegó con una lista de palabras en Yana, las leyó en voz alta, pero el indio no mostró signo alguno de entenderlas. Los Yahi hablaban un raro dialecto del Yana, además de que la pronunciación de Waterman era malísima.

Finalmente, el antropólogo dijo Siwini, que significaba "pino amarillo" en Yana, y señaló el catre de madera de la celda.
El rostro de Ishi se iluminó, y repitió una y otra vez Siwini con emoción creciente. Era la primera palabra comprensible que escuchaba en tres años.
A partir de esa palabra, Waterman adquirió conocimientos básicos del dialecto Yahi. Ishi fué trasladado a Los Ángeles y se volvió una celebridad. Manejó asombrosamente su encuentro con la civilización del siglo XX. Ishi fué de gran utilidad para los antropólogos, al explicarles el idioma Yahi y mostrarle las costumbres y habilidades perdidas de su gente. Por ejemplo, les aclaro como los Yahi podían treparse por una cuerda con un cesto de agua sobre la cabeza.
Por desgracia, Ishi no sobrevivió a las enfermedades del hombre blanco. En 1916 falleció de tuberculosis, y su lengua murió con él.

FUENTE: Readers Digest sabia usted que signos prodigios y palabras capitulo seis. pag176

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