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jueves, 24 de febrero de 2011

EL PRESIDENTE CARRANZA EN HERMOSILLO

Carranza en Hermosillo, 1913.
Imagen tomada del libro: Enrique Krauze, Venustiano Carranza, puente entre siglos, México, FCE, 1987, Colección Biografía del poder, t. 5, p. 29.

Se recuerda que cuando Carranza llegó a hermosillo, se le pródigo un entusiasta recibimiento, ya que representaba los más puros ideales del constitucionalismo. Se instaló en una vieja casona que había pertenecido al gobernador Ramón Corral, casona que ya no existey que lógicamente, se convirtió en Palacio Nacional. Don Venustiano era el hombre mimado, puesto que se le seguía, se le admiraba, se le festejaba y cumplían todos sus caprichos; en fin, todo el pueblo le siguió en su noble lucha.


Pero como a veces sucede y como por "a'i" se dice, que todo lo que se quiere con el tiempo se aborrece, con don Venustiano no fue la excepción. El señor Carranza, después de haberse echado al pueblo a la bolsa, se ganó el rencor por la absurda medida de querer federalizar los escasos charcos que constituyen las aguas del río Sonora y San Miguel.

El gobernador Adolfo de la Huerta reclamó enérgicamente a Carranza, cuando éste era presidente de la República, que la medida que estaba tomando afectaría la paupérrima economía de los ganaderos y pequeños agricultores de ambas cuencas, que los impuestos que causarían dicha federalización serían muy exagerados y sería difícil también que los cubrieran.

Pero el señor presidente se montó en su macho y le dijo "nones" a de la Huerta. Para el 11 de Junio de 1919, Carranza presentó, para su aprobación en el congreso, el tan vitupereado proyecto. Esta y otras acciones, ocasionaron la proclamación del Plan de Agua Prieta, donde pueblo y gobierno de Sonora declaraban el desconocimiento de Carranza, desembocando esos acontecimientos, como todo el mundo lo sabe, en su innecesario asesinato en Talxcalantongo.

Poco antes del atroz magnicidio, en los primeros días de diciembre de ese año y con la llegada también de los primeros aires gélidos de un crudo invierno, llego también una epidemia llamada "influenza española". Este pueblo nuestro, haciendo alarde de su agudo ingenio y negro humorismo,rebautizó a la mentada epidemia como el "abrazo de Carranza".

Yo me pregunto: ¿por qué don Venustiano no tuvo por muchos años una plaza o simplemente una calle que llevara su nombre? Es hasta ahora cuando, irónicamente, se le ha eregido la primera estatua en una monumental plaza que lleva sus nombre y, por mera "coincidencia", está enclavada sobre el arenosos cauce que quiso "federalizar" y que incluso, le costó el poder y la vida. ¡Cosas de veredes Sancho¡

Fuente los barrios de Hermosillo. Pág.. 27-28 de Juan Ramón Gutiérrez

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