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miércoles, 2 de febrero de 2011

Curiosidades sobre Albert Einstein




El genio era aficionado a seguir todos los pasos del ritual de la elección de la pipa y el tabaco adecuado, a preparar la carga y proceder al encendido, tras el cual dedicaba unos momentos a la reflexión y contemplación. En su amplísima colección había pipas de todos los tamaños y formas, la mayoría de ellas de origen británico, irlandés y americano.

Fumar en pipa predispone a juzgar con calma y objetividad los actos humanos.” Esta frase define con claridad la personalidad del padre de la Teoría de la Relatividad. EINSTEIN empezó fumando en pipa, tomando “prestado” el tabaco de los cigarrillos que fumaban sus alumnos. Más tarde se convertiría en un sibarita de la pipa, conocería al detalle las características de muchos tabacos y elegiría con esmero sus numerosas pipas. Su pasión aumentó en Princeton (EEUU), ciudad en la que se instaló cuando, tras la subida de HITLER al poder, éste quiso, por su origen judío, privarle de todos sus derechos. A pesar de sus proezas científicas, EINSTEIN aborrecía la ostentación y el lujo, y vivió con la obsesión de descubrir los secretos del universo, reflexionando a través del humo de su pipa.

Una vez, invitado a visitar a la reina de Bélgica, EINSTEIN se bajó del tren y fue caminando hasta el palacio, con una maleta y su violín, y fumando plácidamente en pipa sin que nadie lo reconociera. Mientras tanto, un lujoso coche y el comité de recepción lo esperaban en la estación. Cuando la reina le preguntó por su excéntrico gesto, él respondió: “Era muy agradable caminar. Majestad”.

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