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domingo, 28 de septiembre de 2008

No se la pueden perder: La onceava edición queridos lectores


QUERIDOS LECTORES:

Ahora que tienen en sus manos la onceava Revista Sabias Que? me complazco en invitarlos a leer la sección grandes mitos y enigmas. Como siempre, bucearemos en archivos antiguos en busca de sucesos históricos enterrados en el pasado, les quitaremos las telarañas y le daremos lustre a nuestra historia. Buscaremos anécdotas y curiosidades.
Como tema de hoy:

MISTERIOS SOBRE MISTERIOS
Espionaje en la revolución mexicana:
"La niebla que sigue envolviendo al telegrama Zimmermann”

Asi que seré breve. Aquí se sorprenderán de los secretos más ocultos que guarda nuestro México, de como los alemanes fueron tejiendo una inteligente red de espionaje al principio del siglo XX, con su telegrama Zimmermann. No sé qué tiene los grandes mitos, pero cuando te pican resulta difícil curarse. Los grandes secretos llenos de misterios y enigmas que llenan sus páginas de interrogantes sin respuestas, de capítulos sin terminar que siembran la duda permanente. Esto ha atraido al hombre desde siempre. ¿O acaso no jugábamos a los mensajes secretos cuando éramos pequeños? Aquí vamos a platicar del telegrama Zimmermann a tumba abierta.
Este telegrama usó técnicas de ocultación porque alguien quiere meter las narices donde no le llaman. Eso llevó los espías alemanes al campo en nuestro país. México estaba lleno de fisgones internacionales que solo buscaban sus intereses gubernamentales, apoyados en 1901 por el presidente Porfirio Díaz, quien consciente de la importancia del petróleo y de la necesidad de no depender solamente de Estados Unidos, convocó y otorgó concesiones a empresas de origen canadiense, holandés, francés, inglés y alemán, para invertir en exploración, explotación y refinación de petróleo en la zona conocida como la Faja de Oro, en el área norte de Veracruz y sur de Tamaulipas. Hay que recordar que en 1910 México producía 260 mil barriles de petróleo por año. En 1917, la revolución mexicana aún no llegaba a su fin. En el norte del país, la expedición punitiva al mando de John Joseph "Black Jack" Pershing, trataba de capturar a Pancho Villa (sin éxito) para vengar su invasión a Columbus, Nuevo México. Según James Gerard embajador de EUA en Alemania, el ataque era inspiración alemana. En ese entonces Venustiano Carranza, líder del ejército constitucionalista, luchaba por asegurarse el poder y controlar los focos de sublevación en buena parte del territorio nacional y al mismo tiempo buscaba terminar la redacción de una nueva Constitución Política para México.
Mientras tanto, se luchaba la primera guerra mundial en Europa y Estados Unidos había entrado en el teatro bélico enviando numerosas tropas para combatir a las alianzas imperiales encabezadas por Alemania. Sin embargo, con numerosas pérdidas de recursos, los alemanes estaban perdiendo la guerra y se pronunciaban por estrategias realmente descabelladas: convertir a México en un estado aliado, aprovechar su saludable relación diplomática con Japón y organizar una invasión a los Estados Unidos. El entonces secretario de relaciones exteriores Arthur Zimmermann, experto en el arte del espionaje; envía un telegrama a la delegación diplomática alemana en México. Heinrich Von Eckardt, embajador alemán en México, presentó el plan al secretario de relaciones exteriores de México, Cándido Aguilar, quien lo recibió con agrado. Él habló con el ministro japonés y partió a Querétaro para informar a Carranza quien fuese entonces general del ejército constitucionalista.
El telegrama, que pasaría a llamarse el telegrama Zimmermann, develaría las
intenciones alemanas de poder invadir Estados Unidos desde México. Alemania prometía en este telegrama recuperar los territorios de Texas, Nuevo México y Arizona, que México había perdido en la Guerra México-Estados Unidos debido a los Tratados de Guadalupe-Hidalgo en 1848 sucedida hace medio siglo por el entonces presidente Antonio López de Santana. Así como también la ayuda económica por parte de Alemania para la reconstrucción y recuperación de México.
El "zorro del desierto" como llamaban a Venustiano Carranza era un minucioso estratega y negó la ayuda, sabiendo que lo ofrecido era fantástico e irreal. Así evitó una guerra contra nuestros vecinos del norte y el país permaneció neutral en la primera guerra mundial. Gracias a su aguda intuición Carranza desprecia el coqueteo insistente de Alemania, quién se encontraba en crisis y perdiendo la primera guerra mundial. Su actitud firme y calculadora se impone en defensa de la soberanía nacional.

Tiempo después se interfirieron los cables telegráficos y las señales de radio, la intervención fue estadounidense. Pronto se enterarián de los telegramas y la posible estrategia alemana. A pesar de las dudas, la información fue publicada. Zimmermann acepto la veracidad del documento, pero alegaba que sólo se buscaba la amistad entre el pueblo alemán y estadounidense. Ello aumentó el resentimiento anti-aléman por parte del pueblo americano y al mando de su presidente Wilson deciden entrar a la guerra. En menos de un año hacen añicos al indestructible imperio alemán. Sin embargo, ¿Qué hubiera sucedido si México hubiera entrado en la guerra? Afortunadamente, el hubiera no existe.
Por ahora, basta de adelantar acontecimientos y de prometer lo que vendrá, que comienzo a sonar como un político. En esta edición de grandes mitos verán un exhaustivo e interesante análisis de lo que pudo provocar el conjunto de números aparentemente inocuos del Telegrama Zimmermann, que por cierto el 17 de enero de 1917, la sección política británica conocida como Sala 40, desencriptó el código alemán No.13040, gracias a los criptógrafos Nigel de Grey y William Montgomery a cargo del almirante William R. Hall.

Los invito a zambullirse en la onceava edición de la revista Sabías Que? y espero que disfruten este fascinante tema de nuestro México oculto.
Pónganse cómodos y disfrútenla.

Alberto Pérez Nájera
Editor

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